
Sir Frank Dicksee (The mirror)
Te miré a los ojos
Te miré a los ojos
quise ver más allá
de cuanto veo.
Quise ver tus pensamientos
tus deseos más ocultos.
Quise sufrir tus penas
y reír tus alegrías.
Quise llorar tus tristezas
y gozar con tus delirios.
Quise ser tu amante
de una noche
y tu amado de mil días.
Te miré a los ojos
inundados de amargura
el dolor desbordaba ya tus fuerzas.
Quise gritar en silencio
tus angustias.
Quise ayudar al aire
a refrescar tu mente y tus ideas.
Quise decirte
repetir los días
que mi fuerza era tu fuerza.
Quise extender mi mano
en tu cuerpo y en mi cuerpo.
Te miré a los ojos
enloquecidos de sueño
por un sueño.
Quise besar tus labios
ardientes
ardiendo.
Quise besar tu vientre
cálido
y caliente.
Quise besar tus pechos
templados
y turgentes.
Quise besar tus ojos
asustados
y pacientes.
Te miré a los ojos
y vi el deseo desbordarse en nueve olas
olas de espuma blanca
sobre la arena sedienta.
(Francisco Vila. “SIEMPRE es un adverbio, de Tiempo”, libro de poemas. A Coruña 2002)